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Daniel Viñé

Cono de Arita

Nos perdimos por completo en medio de la Puna argentina 🌋, en algún punto remoto del noroeste del país, a más de 3.500 metros de altitud.

Sin cobertura, sin carreteras, sin nadie alrededor… solo el silencio, el viento y un paisaje tan inmenso que parecía otro planeta 🌍.

Caminamos sobre la sal que crujía bajo nuestras botas 🥾, respirando el aire helado mientras el horizonte se teñía de dorado. Cada paso recordaba la magnitud de ese mundo blanco.

La sombra se alargaba, la luz se desvanecía… y durante esos minutos mágicos, el cono parecía flotar entre lo terrenal y lo etéreo ✨.

Ese instante —la conjunción perfecta entre la sombra, la luz dorada y la sal infinita— es de esos recuerdos que el alma guarda con celo 💫.

Porque ahí entendimos por qué decidimos caminar sin rumbo, exponernos al frío y dormir bajo un cielo lleno de estrellas 🌌: para encontrarnos con momentos así.

Además de su belleza, este salar encierra una riqueza silenciosa: sal, mármol, hierro, cobre y ónix abundan en esta región.

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